SOLERAS PARA SUELO RADIANTE.

Cada proyecto necesita una solución concreta y no podemos generalizar, pero en el caso de las soleras es un factor muy importante a la hora de decidirnos por un suelo radiante, o como he oido en varias ocasiones, una climatización invisible (en el caso de que también funcione con frío).

Hoy propongo nuestra pequeña aportación en estas líneas, no todas las soleras se comportan del mismo modo, y no debería tomarse a la ligera esta decisión, puesto que al final redunda en un gasto constante en el mantenimiento energético de la climatización. Las soleras que se colocan para proteger el suelo radiante no deben tener una gran inercia térmica, no siempre ganar inercia es la solución óptima. Los suelos radiantes transmiten (por agua)  el calor a baja temperatura y el arranque inicial, (superar esa inercia) supone una puesta en marcha de varias horas, de hecho se recomienda encender la calefacción unos días antes en otoño de que comience realmente el frío.

Necesitamos que el calor del suelo se transmita rápidamente a la estancia, al utilizar la anhidrita dentro de las soleras, nos permite llegar a un alto nivel de confort más rápido, las soleras fluidas permiten  al extenderse de forma muy compacta y eliminamos cualquier tipo de bolsas de aire, manteniendo la misma cantidad de calor a lo largo de toda la superficie. Sin embargo, la utilización de estas soleras debe llevar la información, que los periodos de secado son mucho más largos, es importante informar de este dato, porque dependiendo del material que vaya a ser colocado encima, pueden tener tiempos de espera excesivamente largos.

Los materiales a utilizar en el revestimiento final también condicionaran el comportamiento del suelo; todo aquello que genere cámaras de aire o tenga incorporado aislamientos será perjudicial para la transmisión de calor, los materiales que se contraigan y se dilaten como la madera y con baja transmitancia tendrá envejecimientos prematuros y mayores costes de mantenimiento energético.

Los sistemas que funcionan a baja temperatura son mucho más eficientes desde el punto de vista energético, pero requieren de una constancia en su funcionamiento, tenemos que educar en el uso eficiente de los mismos, no podemos quitar la calefacción cuando vamos a trabajar e intentar caldear el ambiente a partir de nuestra llegada. Es necesario mantener una temperatura constante por ejemplo, de 18 grados y subirla a 20 ó 21 grados cuando llegamos.

Anuncios

Aislamiento y Cimentación en edificios pasivos.

Como habréis visto en multitud de debates, cuando nos adentramos en los edificios pasivos, los aislamientos parecen ser el primer tema de debate,  se habla de espesores, pero no todo se soluciona con añadir más espesor, tanto o más importante es la ejecución.

Todo proyecto que pretenda mejorar sustancialmente la eficiencia energética de un inmueble debe partir de un excepcional aislamiento, su continuidad se hace condición imprescindible y su ejecución debe cuidarse al mínimo detalle.

Obviamente no existe un camino seguro que siempre nos permita aplicar la misma solución, sino que dependerá del presupuesto que trabajemos, de los resultados que queramos conseguir  y de las condiciones de partida que tengamos en nuestro proyecto, previamente contrastados a través de la simulación energética.

Aquí os propongo una solución aplicada a uno de nuestros proyectos de obra nueva de vivienda unifamiliar . En este caso, hemos optado por un aislamiento bajo losa XPS colocados en dos capas.

 

En el proyecto  se ha pasado de zapatas corridas a  losa continua, por lo que es más fácil de aislar aunque presenta importantes retos en ejecución, que no estamos tan acostumbrados a tener en cuenta, las instalaciones deben estar definidas perfectamente en proyecto inicial sin cambios posteriores en ejcución, puesto que deben dejarse ya preparadas en la cimentación para que los aislamientos las envuelvan. Rozar y dejar arquetas sin aislar puede ocasionar puentes térmicos imposibles de eliminar a posteriori. El aislamiento debe contemplar toda la superficie de la losa y los cantos de forjado dejándolo pasada para continuar con los aislamientos de la envolvente.